El embarazo, el parto y el posparto implican importantes transformaciones en la vida de las personas. A los cambios físicos y emocionales se suman nuevas responsabilidades, transformaciones en los vínculos y, en algunos casos, situaciones sociales y familiares que pueden generar malestar o aumentar la vulnerabilidad. Contar con espacios de escucha y acompañamiento y detectar tempranamente situaciones de riesgo es fundamental para cuidar la salud mental durante este período.
Con este propósito, junto a UNICEF Argentina y en articulación con los ministerios de Salud de Chaco, Misiones y Salta, llevamos adelante el proyecto “Hablemos de Salud Mental Perinatal”, una iniciativa que buscó fortalecer las capacidades de los equipos de salud para detectar, acompañar y orientar a personas gestantes que atraviesan situaciones de riesgo psicosocial, ansiedad o depresión, con especial atención a las adolescencias.
El proyecto se desarrolló en 9 localidades de las tres provincias y contempló dos etapas. La primera estuvo destinada a la formación de 220 profesionales de la salud, mientras que en la segunda, los equipos formados implementaron estrategias de detección y acompañamiento en maternidades y Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS).
Como parte de este trabajo, los profesionales realizaron entrevistas a 377 mujeres y personas gestantes, en las que se administraron herramientas estandarizadas para la detección de riesgo psicosocial, depresión y ansiedad.
Los resultados permitieron identificar situaciones de vulnerabilidad que requieren especial atención:
- 22,5% presentó un riesgo psicosocial alto y 9,5% un riesgo moderado.
- 56% de los embarazos no fueron intencionales, cifra que llegó al 60% entre las adolescentes.
- 17% manifestó antecedentes de abuso o acoso sexual y 32% señaló haber sufrido maltrato físico durante la infancia.
- 1 de cada 5 personas manifestó un aumento de los conflictos de pareja.
- 40% presentó un riesgo elevado de depresión perinatal y 35% registró niveles de ansiedad moderada a severa.
Los resultados también mostraron una mayor vulnerabilidad entre adolescentes, personas con menor nivel educativo y quienes tenían antecedentes de violencia o abuso. Entre los factores analizados, los antecedentes de abuso sexual se destacaron como uno de los principales predictores de riesgo psicosocial alto.
Esta experiencia refuerza la importancia de incorporar la salud mental a la atención habitual durante el embarazo y el posparto, fortaleciendo las capacidades de los equipos, los circuitos de derivación y las redes de acompañamiento. Detectar a tiempo, escuchar y acompañar son acciones fundamentales para avanzar hacia una atención perinatal integral que contemple el bienestar emocional y social de las personas gestantes y sus familias.