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Informe sobre la encuesta “Co-construcción de un diagnóstico sobre la situación actual de adolescentes que son madres y padres»

Las medidas implementadas por los gobiernos para frenar el avance de la pandemia por el COVID-19, generaron grandes cambios en la vida de las personas. Pérdida de ingresos, disminución de los contactos sociales, barreras en el acceso a la educación, ausencia de controles en salud fueron solo algunas de las problemáticas que se profundizaron a nivel mundial.
En Argentina, el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), con una duración de 7 meses, generó un impacto específico en la población y afectó de forma particular a las infancias y adolescencias. El cierre de las instituciones educativas y comunitarias, el aislamiento en el hogar con personas adultas atravesando en muchos casos situaciones de desempleo y pérdidas de ingresos, más la falta de contacto presencial con pares generaron un aumento del malestar en la población infanto-juvenil y un deterioro en sus condiciones de vida.

Durante la pandemia, las desigualdades económicas y sociales ya existentes se profundizaron, repercutiendo de forma clara en los índices de pobreza. Según INDEC (2020) en el 2019 el porcentaje de hogares por debajo de la línea de la pobreza alcanzaba el 25,9%, y el de la línea de la indigencia un 5,7%. En 2022, el porcentaje de hogares por debajo de la línea de la pobreza se había elevado a un 27,9%, y el de indigencia a un 6,1%. (INDEC; 2022)2. Es decir que en los últimos dos años hubo un incremento del 2% de la pobreza. Por su parte, UNICEF (2022)3 informó que en el último año más de un millón de niñas, niños y adolescentes en Argentina dejó de comer alguna comida -desayuno, almuerzo, merienda o cena- por falta de dinero. Además, uno de cada tres hogares no puede cubrir sus gastos corrientes y el
50% no puede solventar los gastos escolares, entre ellos la compra de libros y útiles.

Es evidente que este contexto se expresa en mayores vulneraciones de derechos para los millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que habitan nuestro país. En este marco, cabe preguntarnos ¿qué pasó con los adolescentes que son madres y padres? ¿Cuál es su situación actual y qué necesidades tienen?
En el mundo, casi la mitad de los embarazos no son intencionales, y están asociados a un aumento de las brechas de inequidad y a la perpetuación de los circuitos intergeneracionales de la pobreza (UNFPA; 2022). En Argentina, según los últimos datos de la Dirección Nacional de Estadísticas y Censos, en 2020 alrededor de 53.000 adolescentes tuvieron un hijo/a y 7 de cada 10 de esos embarazos fueron no son intencionales.
Los datos respecto a qué sucede con aquellos adolescentes que transitan la maternidad y la paternidad, son prácticamente inexistentes. Por este motivo, desde Red MAPA, nos propusimos realizar un relevamiento para conocer la situación de esta población, desde la perspectiva de las organizaciones que trabajan con adolescentes.
Las preguntas que guiaron el relevamiento fueron:

¿Cuáles fueron los cambios que observaron en la población de adolescentes madres y padres durante y luego de la pandemia? ¿Cuáles son las necesidades que identifican a partir de dichos cambios?

El siguiente documento tiene como objetivo compartir los resultados del relevamiento para conocer la situación actual de los/as adolescentes que son madres y padres. El fin es comprender cómo las medidas establecidas durante el ASPO y el DISPO afectaron directamente a esta población y fomentar la construcción de estrategias conjuntas que permitan dar respuesta a las nuevas necesidades que la coyuntura plantea.

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